¿Quién Merece Lo Mejor De Ti, Y Quién Un ‘Adiós’ Para Siempre?

424

El desapego es tan poderosa virtud que cuesta creer que tanta gente prefiera no entenderla.

Significa saber decir “adiós” para siempre, entender que no eres dueño poseedor de nadie, y que lo único que de verdad tienes en la vida, son tú, tus acciones, el momento presente, y ni un gramo de arena más.

Cuando se trata de relaciones, significa que no salvarás a nadie de sí mismo, que no te corresponde enseñarle valores a nadie, y que no puedes hacer que las personas que no quieren cambiar, cambien, ni siquiera si fuera para hacer su vida mejor.

Significa dejar de ofrecer amor a quien no lo devuelve, dejar de dedicar tu energía a quien sólo tiene para ti indiferencia, y dejar de dar tus primeros lugares a quien te mantendría de pie esperando por uno.

No eres tan ingenuo, esto lo sabes, lo entiendes, pero, entonces… ¿por qué no pareces quererte?, ¿por qué parece que quienes te aconsejan te respetan y quieren más de lo que tú mismo?

Lo sé, te ganan los buenos deseos, la esperanza, las buenas intenciones, el cariño al extraño más que el propio, y por eso, a pesar de saber que no deberías y a que no eres tan ingenuo, lo intentas de nuevo, otra vez, y una más.

Basta. Deja de hacerlo. No te debes a quien te consume, y no es inteligente invertir en relaciones estériles que no lo merecen, y que si no han dado frutos, es que no los darán.

¿Quién merece lo mejor de ti?, ¿quién sea, cualquiera, o quien sabe corresponderte?, porque no todos saben, no todos pueden, no todos quieren, no todos están listos, y aunque te duela, quizás esa persona “especial” simplemente no quiere mover un dedo por ti.

¿Qué?, ¿temes a que si dejas de sostener tú tus relaciones, las personas se vayan?, ¿temes comprobar lo que ya sabes, que tus relaciones no eran de dos sino que estabas solo y sigues así?

¿Duele?, quiero que duela, porque quiero que entiendas que si dejas ir a quien nunca estuvo a tu lado, quien pierde, afortunadamente para ti, no eres tú, pues, ¿qué vas a perder?

Eso es lo bueno de las personas que no te hacen mejor, ni más feliz, ni te ofrecen de sí, que su partida no se llevará nada.

Sí, dolerá, pero no dolerá la pérdida (de nada), lo que duele es el cambio, lo que duele es transformar el miedo en el coraje suficiente que te dé el valor de quitarte la venda de los ojos.

Ese paso siempre duele y por eso la gente no lo da, aunque en el fondo se sepan y sientan cobardes, porque se requiere valor, respeto y amor propios para tomar las acciones necesarias, aun cuando den miedo, si con ellas te ganas y te recuperas a ti.

¿Cuánto valen tu amor, tu tiempo, tu energía, tu alegría, tu interés, tu atención y tu bienestar?

¿Poquito?, entonces ignórame, pero si son lo más valioso que tienes, cosa que yo creo, ¿por qué tornillo zafado en tu cabeza darías lo más preciado y valioso que tienes a cambio de sobras de atención y cariño?

No le tengas miedo a ser selectivo y a tener estándares altos. Que se vaya quien se tenga que ir, y si más rápido, sin quitar más tiempo y sin levantar polvo, mejor.

¿Sabes que sí debería darte miedo?, no ser selectivo, tener estándares pobres y poner el listón tan bajo que cualquiera lo pase… y cualquiera lo pise.

Además, ¿sabes qué pasará?, que si no aprendes a invertir de ti sólo en quien lo merece, te cansarás… Entonces perderás tu brillo, tu esperanza, tus ilusiones, tus buenas intenciones, y habrás cambiado, te habrás consumido.

Pero, ¿por qué cambiarías lo más noble y valioso de ti si ese no es el problema?, eso mantenlo, lo único que debes cambiar es cómo escoges en quién inviertes.

¿Inviertes en el primero que toca la puerta sin importar qué ofrece, o en el malo pero conocido sin importar qué ofrece, o eliges quién de quienes tocan la puerta según qué ofrece?, porque la diferencia es brutal.

Escucha: Tu energía, tu atención, tu tiempo, tu bienestar, tu felicidad, tu alegría, son lo más valioso que tienes, no sobran. Sí, brilla con ellos, resplandece con ellos, pero no los des a cuidar a quien no los aprecia.

Y, sonará frío y lo que tú quieras, pero, ¿sabes qué sí sobran?, personas, personas sobran. Y teniendo a tantas y tantas para elegir, ¿por qué tipo de desorden emocional masoquista elegirías a quien no te valora?

El objetivo es estar bien, ¿cierto?, con esa regla eliges tus acciones, tus pensamientos, tus alimentos, tus valores, tus actividades, tus prioridades, porque se supone que eso haces, ¿cierto?

Entonces, ¿por qué no, con el mismo deseo de que te hagan bien, eliges también muy bien a las personas que estarán en tu vida?

Si lo tóxico no se come porque hace daño, pues tampoco te enamoras, te ilusionas o inicias un compromiso con ello, ¿cierto?

No sufras, no llores, no te compadezcas, no te lamentes, no vagues más entre ilusiones y decepciones. Eso no es lo que tienes qué hacer ni tienes nada qué hacer ahí.

Lo que tienes que hacer es elegir relaciones que produzcan amor, alegría, motivación, felicidad, bienestar, mejoría… no desgaste, no angustia, no tristeza, no desconfianza, no inseguridad, no miedo, no frustración.

Ni siquiera es que sea una elección complicada, es que tú haces que lo parezca, y ya basta, ¿o no basta, todavía aguantas más, cuánto más, cuánto menosprecio más crees que mereces y te sería suficiente?

Además, al final, la decisión correcta siempre pondrá tu bienestar e integridad en primer lugar, y si no, no es la decisión correcta.

Elige con inteligencia, elige amores y amistades productivas mutuas, elige sólo a personas que correspondan lo mejor que tienes con lo mejor que tienen.

¿Suena justo?, porque de esa inteligencia depende tu felicidad. Ahora, tu felicidad es suficiente motivo para ti para tomar decisiones. Espero que sí. ¡Arre!

Entra a mi página para ver nuestros cursos, eventos, ciudades y fechas, suscríbete para ver el próximo video, deja tu “Me gusta” si quieres que hable más sobre temas como este, comparte si quieres apoyarme, comenta, ya sabes que me encanta saber qué piensas, y lo más importante, recuerda que todo lo que haces te convierte en quien verdaderamente eres.