Cómo Ser Más Seguro De Sí Mismo

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¿Cuántas cosas serían distintas para ti si tan sólo fueras más seguro de ti mismo?

¿La persona que te gusta te haría caso, llamarías la atención de la gente, te respetarían por lo que proyectas?

¿Atraerías, sobresaldrías, tendrías ideas y creencias firmes?, ¿tomarías lo que es tuyo, te defenderías, la gente lo pensaría dos veces antes de meterse contigo?

Todo esto. Pero no importa si lo quieres o lo mereces.

No importa si eres buena persona, si tienes bonitos sentimientos, o nobles intenciones.

Sencillamente, todo eso, no importa, no trasciende, no es suficiente, y no hace la diferencia para ser seguro de ti mismo.

Esa seguridad que tanto bien te haría no se consigue deseándola, pensándola o soñando con ella.

No se consigue leyendo un caro, poético, famoso e inspirador libro de superación personal.

No se consigue dándole sentido a una explicación rimbombante de cómo, supuestamente, la energía del universo va a conspirar a tu favor para traer a la puerta de tu casa algo, solamente, porque lo deseas mucho.

¿Sabes cómo sí se consigue? Intenta las cosas una, y otra, y otra, y otra, y otra vez.

Y si es necesario hacer el ridículo, hazlo. Y si tiene que doler, que duela. Y si tiene que costar, que cueste.

Y si tienes que regresar llorando, desconsolado, porque fracasaste otra vez, hazlo.

Y si tienes que hacerlo temblando, sudando, paralizado de miedo, hazlo, con todo y miedo.

Si fracasas 100 veces, y duele, y a la próxima tienes éxito, felicidades. Los fracasos forman experiencia, los éxitos, evidencia.

Evidencia de que costó, pero lo lograste. Evidencia de que sí pudiste.

Evidencia de que no eres tan cobarde como creías. Evidencia de que no era imposible.

Evidencia de que tú, aun con todas tus inseguridades, y aun con todas las carencias y limitaciones que puede ser que creas que tienes, pudiste.

Y si pudiste una vez, puedes más. Esa es la seguridad que quieres.

Cuando mires atrás y recuerdes qué tanto sí has podido, esas pruebas y evidencias construirán tu seguridad.

Cuestan, asúmelo, entiéndelo, no busques atajos.

Cuestan tiempo, esfuerzo, disciplina, dolor, sacrificio, a veces sufrimiento.

Consíguelas, paga por ellas, lo que cuesten, y serás seguro. Imposible sería que no lo fueras.

¿Quieres sentirte capaz, listo para lo que viene, lleno de poder, de seguridad?, ¿quieres que empiecen a gustarte los retos?, ¿quieres nunca más volver a sentirte frágil, temeroso, inseguro, con miedo?, ¿y que si alguna vez lo fuiste, eso quede muy atrás?

Alimenta tu seguridad, y será imparable. Mátala de hambre, y desaparecerá. Elige.

¡Arre!