¡Levántate! Debes Estar Vivo, No Sobreviviendo – Primer Podcast Motivacional

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Puede ser que perdiste tu última batalla, puede ser que saliste herido de una relación, puede ser que apostaste todo por algo y no funcionó, puede ser que te diste cuenta que no cuentas con nadie.

Puede ser que esta sea la más difícil, dolorosa y peor etapa de tu vida. Puede ser entonces que quieras rendirte y desees compasión pero no la tendrás, ni siquiera de ti mismo.

La vida no te esperará, al sistema no le importa si estás o no estás listo, nadie se detendrá por ti, el mundo continuará, pero tiene que continuar contigo porque contigo será diferente, tú harás que sea distinto.

No importa si tienes que volver a empezar, no importa si tienes que empezar de cero, vas a recuperarte, vas a reponerte, y te volverás más fuerte que nunca.

Así que puedes haber caído, pudiste golpearte contra una pared, pudiste perder una batalla, pero vas a levantarte y volverás a la guerra, otra vez.

Y si hay miedo, y si no todo ha sido justo, y si tienes ganas de rendirte, y si hay golpes, espinas, pérdidas, dolores y traiciones en el camino, eso ya no te detendrá, eso va a impulsarte.

Estás en deuda, en deuda contigo, en deuda con tus objetivos, en deuda con todos tus porqués, en deuda con tu razón de estar aquí, y esa deuda, la vas a pagar, vas a triunfar.

Lo harás porque no fuiste hecho para renunciar, porque no estás hecho de mediocridad, porque tienes un objetivo, porque tienes un plan que completar, lo harás porque la única forma en que podrías quedarte inmóvil es muerto, y eso todavía no sucede.

Estás vivo, y quieres seguir vivo, pero realmente vivo, no sobreviviendo. Por eso no habrá desidia, ni indecisión, por eso no vas a procrastinar. No vas a esperar más, no perderás ni un valioso segundo de tu tiempo más.

No esperarás a que aparezca ninguna oportunidad. La oportunidad está aquí y ahora, eres tú quien la crea. No vas a olvidar quién eres ni el objetivo que tienes: Pagar tu deuda contigo.

Vas a trabajar tanto que la sangre se convierta en gloria, que el sudor se convierta en fuerza. Trabajarás hasta que las lágrimas se vuelvan euforia. Nunca habrás trabajado tanto y tan duro como lo harás ahora.

Disciplina, constancia, perseverancia, disciplina, constancia, perseverancia. Vas a repetir todos los días, cada día, tantas veces en tu mente esas palabras hasta que tú te conviertas en ellas.

Cada día suma, cada gota de sudor suma, cada esfuerzo suma, y tú lo sumarás todo hasta posar los pies en la cima de tus objetivos.

Hasta que toda esa colección de basura mental que te hacía creer que no podías esté en el lugar en donde siempre debió estar, en la basura.

A los que no creyeron en ti, a los que se burlaron, a los que te juzgaron, a los que intentaron dañarte, a los que te dieron la espalda cuando tú les necesitabas, que se preparen porque cuando abran los ojos otra vez, los habrás vencido, y sin tener que tocarlos.

Por eso no vas a parar, ni siquiera cuando más lo quieras, ni siquiera cuando más duela, hasta que la única sensación que recorra tu cuerpo sea haber triunfado, haber pagado tu deuda.

Vas a redoblar esfuerzos, vas a redefinir lo que significa enfoque, lucharás por ser más grande de lo que nunca has sido, romperás tus límites, aprovecharás toda tu energía, derramarás hasta la última gota de sudor.

Vas a hacerlo, vas a serlo, y lo harás, y lo serás, ahora mismo.

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