Motivación Deportiva Y Personal Para Levantarte Y Hacer Ejercicio (Gym, Crossfit, Calistenia, Pesas)

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Si Esto No Te Motiva Y Enciende Nada Lo Hará

Todo mundo quiere respeto, grandeza… agilidad, velocidad, resistencia… Todo mundo presume fortaleza mental…

Quieren gustarse, admirarse, sentirse dignos, capaces… Quieren lograr, conquistar, triunfar… Anhelan, imaginan victorias… Todos sueñan, pero no todos pueden.

La mayoría, son sólo uno más, un ordinario más, un cualquiera más, un mediocre más, un estadística más, un invisible más.

Intentan, pero sólo un poco, luego, abandonan, renuncian, huyen, retroceden, o si bien les va, siguen en el eterno mismo lugar de siempre, aquel inmensamente lejos de su mayor potencial, el que nunca van a alcanzar.

Aquel en donde su versión ordinaria reina viendo lentamente morir a la otra, a la extraordinaria, a la que un día dirás arrepentido “existía, pero la maté”.

Unos pocos, sí, progresan, se superan, establecen nuevas marcas, rompen límites mentales, alcanzan metas y objetivos, ven resultados, están orgullosos de sí mismos, y sienten, valoran y agradecen estar vivos.

Atraen, inspiran, dan el ejemplo, roban la atención, las miradas, las sonrisas, y los otros, no pueden, no logran, no avanzan, no sobresalen, no nada, de hecho, prácticamente, no existen.

¿Es mala suerte, es el destino, es la genética, es que no han podido, es que no han tenido tiempo, oportunidades? No, no es eso, eso sólo es el cuento que ellos se quieren contar para no encontrar lo que son.

Regulares vulgares que no creen en sí mismos porque no se entregan, porque no se esfuerzan, porque no dan todo ni lo dejan todo.

Regulares vulgares que no es que no puedan, es que les falta amor y coraje, es que sus límites mentales son estúpidos, absurdos, pero son gigantes. Es que sus deseos, ambiciones, metas, objetivos, quizás sean reales, pero su trabajo y coraje, ínfimos, diminutos.

Regulares vulgares que cumplieron años y crecieron de estatura, pero en su realidad mental, aún no suelan el osito, no saltan de la cuna, no dejan el biberón. Dudan, se creen incapaces y les da pánico si no les toman de la mano.

Esa fábrica maravillosa, extraordinaria, que vive en su mente, está clausurada, sólo les sirve un fusible, ¿y para qué?, para una sola estúpida cosa, para pedirles que paren porque ya fue suficiente.

Su mente les consciente, les sobreprotege y les hace detenerse, rendirse, mucho antes de estar siquiera tan solo un poco cerca de rozar su máxima potencial.

Elige: O buscas siempre esa inútil innecesaria sensación de seguridad mental permanente, o descubres de qué estás hecho y de qué eres capaz, pero ambas, no se puede.

¿Lo entiendes?, ¿y si lo haces, comprendes que es inútil?

¿Por qué tu mente tendría que protegerte de tu propio esfuerzo?, ¿por qué tu mente tendría que protegerte de dar más, de alcanzar más alto, de llegar más lejos?, ¿por qué tendrías que tener tu fusible mental tan frágil y tan delicado con el único fin de asegurarte seguir siendo mediocre?

¿Por qué deberías parar en 10 siendo capaz de 100?, ¿por qué darías 10 pudiendo dar 11?, ¿por qué te conformarías con menos pudiendo más si se trata de ti?

Te diré por qué:

Porque no tienes los huevos ni los ovarios para desafiar tus límites, porque te falta valor para apostar por ti y seguir hasta que duela diez.

Porque no sabes aprovechar tu lugar, tu tiempo y tu oportunidad. Porque no sabes fijar objetivos, mucho menos insistir, mentalizarte, enfocarte y obsesionarte con ellos. Porque no intentas más allá, porque te rindes antes de que tu cuerpo falle.

¿Quieres algunas rotundas verdades con las que vas a estrellarte?, puedo hacerte el favor de advertirte.

Verdad: El éxito en cualquier cosa, no es un logro, no es un golpe de suerte, no es atinar una vez, es un hábito que se soporta, se construye, se duele y se trabaja en silencio toda la vida.

Verdad: Los resultados no se logran viendo a los demás, ni al espejo, ni a la báscula, ni al celular, mucho menos viendo tiktok’s y mandando memes.

Verdad: Todo mundo quiere, sueña, anhela, desea, hasta el instante en el que se deben comportar como algo más que tiernos, dulces, frágiles y delicados recién nacidos quejosos bebecitos llorones, ahí se rompen los sueños.

Verdad: Un poco de sudor, un poco de dolor, un poco de incomodidad, no bastan, son mediocres. Dolor 8 es mediocre, poquito más es mediocre, poco es mediocre, ¿quieres escupirle a la cara a tu potencial?, sigue esperando mucho haciendo bien poco.

Verdad: La conquista de la mente, del cuerpo, de las metas, de la vida, del éxito, no se ruegan, no se suplican, no se le da lástima a nadie a ver qué si te convida un poco. ¿Quieres virtudes y logros propios?, peléalos.

 Verdad: Hasta las más delicadas florecitas aguantan el sol, la lluvia, el viento, el calor, el frío, y las tempestades y las dificultades.

¿Y tú?, ¿eres de los que se sienten el macho o la hembra alfa pero se largan apenas se pone un poquito más incómodo?, ¿te quiebras apenas se pone difícil?

¿Te desmotivas si empieza a costar?, ¿te acobardas si se pone tantito rudo?, ¿dejas de intentarlo porque empieza a doler?, pues ya está, eres más delicado y frágil que cualquier florecita.

Piénsalo, y si alguna vez alguien te dice así, el insulto, si lo hay, es para la flor, que debería estar pensando “a mí no me compares con ese cabrón, o cabrona”.

Verdad: Ser fuerte y no débil, veloz y no lento, resistente y no frágil, ágil y no torpe, no son propiedades de alguien, quien lo tiene, los pagó, tienen precio.

Ir adelante y no atrás, sobresalir o desaparecer, ganar o perder, sanar o enfermar, conquistar o fracasar, tienen, todos, precio.

Abandonar tu cálida cómoda querida zona de confort y quemarla porque nunca más volverás ahí, ese es el precio.

Ir por gusto, voluntad, elección, convicción y decisión propia ahí a donde se deben soportar dolor, cansancio, lágrimas, incomodidad y miedo, ese es el precio.

¿Qué?, ¿creías que eran lo que se tenía que evitar?, no precioso tremendísimo ingenuo, sal de tu fantasioso mundito rosita, no se tienen que evitar, es precisa exactamente ahí donde debes empezar a buscar.

Verdad: No se tiene cara para desear nada en la vida si no se tienen los huevos y ovarios para pagar lo que valga.

¿Lo estás pagando, o estás precisamente evitando pagarlo?

Te diré qué deberías estar haciendo, por ti, porque lo que es por mí, yo lo hago. Te diré cuál es tu misión, qué lo debe ser todo y lo único en tu vida.

Fortalecer tu mente, forjar tu carácter, empujar tus límites, canalizar tu energía, aprovechar tu potencial, descubrirte a ti mismo.

Esa es tu misión aquí, y si no la estás cumpliendo, ¿pues qué carajos estás haciendo?

Si no estás frecuente, permanentemente, estableciendo nuevas marcas, rompiendo tus propios récords, y ganándote a lágrimas, dolor y sudor, tu orgullo, tu respeto, tu admiración y tu amor propios, entonces, ¿qué carajo es lo que estás haciendo?

¿Qué haces?, respóndete al espejo, ¿qué carajo haces o construyes con tu vida?, ¿qué valor y sentido le das?, ¿qué haces?

O lo sabes y lo tienes claro, y lo estás haciendo, o estás siendo un desperdicio, y seguro que no existe peor cosa que ser un desperdicio porque ni tú mismo eres capaz de tomarte en serio.

¿O no es un desperdicio tener inteligencia, potencial, disciplina, amor, voluntad, ambición, oportunidad, capacidad, y la vida misma, y no aprovecharlo?

Oportunidad, capacidad, potencial, vida… bato, morra, ¿es que no te cae el veinte que no estarán ahí por siempre?

¿Por qué pudiendo, siendo capaz, teniendo el potencial, la oportunidad, la vida y siendo para ti, no lo haces?, ¿cómo te atreves a hacerte esto, a desperdiciarte a ti?, ¿qué eres, un calcetín olvidado?

Y no, tampoco se trata de conformarte con intentarlo, se trata de lograrlo, sentirlo, vivirlo.

Trae a tu mente los 10 objetivos más importantes que tengas, es más, anótalos, visualízalos… ¿Los quieres, lo valen, necesitas vivirlos, quieres sentirlos, puedes tenerlos, pagarías por ellos?, ¿sí?

Entonces, cambia tu asquerosa actitud mediocre. Despierta cabrón, despierta cabrona. Lucha, sigue, empuja, insiste.

Rompe tus malditas barreras mentales, sal del cascarón, salta de la cuna, suelta el biberón, deja de lloriquear.

Gánatelo, conquístalo, créalo, constrúyelo, trabájalo. Sé la adversidad de tu adversidad y sé el que termina venciendo.

Ámate, ámate un chingo, pero no como los que se aman “tanto” que se consienten tanto que se tratan como si fuesen estúpidos, incapaces, inútiles, hasta que entonces un mal día sin retorno, sí, ya lo son.

Ámate tanto que te hables fuerte, y te retes, te desafíes y no descanses hasta destruir tus fronteras. Ámate tanto que no consientas una mente que te consiente permitiéndote ser mediocre.

Ya no eres un bebecito llorón, ya no necesitas el triciclo con rueditas, deja de pensarte a ti mismo como si fueras incapaz, incompetente e inútil, porque no lo eres.

Avanza, luego avanza más, y cuando llegues a ese nuevo escalón y te conquistes a ti llegando ahí, avanza otra vez más.

¿Quieres descubrir tu mayor potencial, tu máxima capacidad?, entonces, no te detengas cuando sugiera tu mente, no te detengas, nunca te detengas, no tomes esa decisión, que se detenga tu cuerpo cuando él llegue al fallo.

¿Y si incomoda, y si duele, y si da miedo, y si arde cada segundo, cada centímetro, cada vez más?, muy bien, chingón, ahí es, felicidades, así se siente destrozar tus límites.

¿Tú crees que si no doliera, y se sintiera sólo rico, no el mundo estaría lleno de gente triunfando?, y no lo está. Los demás huyen del dolor, del miedo y de la incomodidad, y tú te vas a levantar temprano sólo para ir ahí.

Empuja, avanza, resiste… hasta las lágrimas, hasta que se vuelva insoportable, hasta que de verdad se imposible evitar gritar.

Ensúciate, ráspate, hazte callos y vuélatelos, hazte ampollas y reviéntalas, ábrete la piel y cicatriza, llega al fallo, tira tu fusible de mediocridad mental.

Verdad: Cada bendito día, cada bendito oportunidad, cada instante lo es todo, eso lo es todo, nada más existe. Entiéndelo, y entrégate.

¿Puedes una repetición más?, no las pienses, no las prometas, no las presumas, cállate, hazlas, ¿puedes 10 más?, no necesitas permiso, ni siquiera el tuyo, hazlas.

¿Puedes más rápido?, no lo digas hablador, hazlo, ¿puedes más?, no lo imagines soñador, hazlo.

Si estás ahí es porque te vas a entregar, y si no te vas a entregar, desaparécete, piérdete, esfúmate, lárgate, vete. En ningún lado vas a hacer falta si tu actitud mediocre hace que tu presencia dé igual.

¿A qué fuiste?, ¿a consentirte, a sentir cosquillitas, a dar a medias, a hacerte tonto a ti mismo, a perder tu tiempo o a hacerle perder el tiempo a otros?, no cabrón, no cabrona, a eso no fuiste.

¿O esa etiqueta tenía tu despertador?, “hoy voy a hacer que la gente que cree en mí pierda el tiempo conmigo”, ¿esa tenía?

Si estás ahí es porque te vas a entregar, porque hay objetivos y los vas a cumplir, porque aceptas el reto, porque te armas de huevos y ovarios y luego vas y lo consigues, lo haces.

¿Verdad que sí?, entonces, bienvenida la incomodidad, bienvenido el dolor, bienvenido el miedo, bienvenido el cansancio, bienvenido el precio que hay que pagar, bienvenido.

Esa sagrada lista de 10 objetivos, ¿lo valen?, entonces cuestan, paga el precio y que te sobre. Déjale propina a la vida, que no haya dudas, que no le hayas quedado a deber nada a la vida, que no te pueda regatear nada la vida.

“Velocidad, agilidad, resistencia, fuerza… orgullo, dignidad, integridad… ¡Los pago!”.

Y, pues no bato, no morra, por supuesto que no estoy hablando sólo de deporte, estoy hablando de ser mejor de lo que eres ahora, mejor hermano, hermana, padre, madre, hijo, hija, estoy hablando de ser un mejor humano. ¿Puedes?

¿O qué?, ¿se te maltratan tus frágiles y delicados pétalos florecita?, ¿te entibias y te deshaces flanecito?, ¿te fatigas perezosito huevón?, ¿se te doblan las piernitas debilucho?, ¿te cuarteas muñequito de cristal?

¿Qué “desperdicio”?, ¿te quedaron grandes los zapatos?, ¿le quedaste pequeño a la vida?, ¿así de diminuto es tu carácter?, ¿verdad que no?, pues claro que no, pero las palabras no bastan.

Escucha: Siempre debe haber alguien que crea en ti, que apueste por ti, que jure que sí puedes y que eres un chingón, una chingona, y ese debes ser tú, así que… ¡Arre florecita!

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