3 Cosas Que Te Hacen Ver Desesperado Y Necesitado Y Debes Dejar De Hacer ¡Ya!

958
https://youtu.be/gt6OJEbuxwQ

Uno, dejar pasar cosas inaceptables. Dos, insistir. Tres, darle un lugar que no se ha ganado.

El primero. Cosas como que no te sigue una conversación, pero cuando responde, ahí estás. Cosas como que te cancela de última hora, pero tú comprendes, y ahí estás. Cosas como que no invierte en ti lo mismo que tú, pero te conformas, y ahí estás.

Pensando en frío, en tu sano juicio, o sea, no borracho de amor ni de ilusión… ¿Dejarías que alguien te humillara, te ignorara, te maltratara, te menospreciara?, ¿verdad que no?, ¿quién lo haría?

Pues… chingos de gente, a lo cabrón, pero no porque lo quieran o lo decidan, sino porque se les cuela entre los dedos el dejar pasar cosas que nunca se deben dejar pasar.

Sí. Quizás algo no te gusta o te desagrada un poco, pero así, de repente, en el momento, seguro que no pasa nada si lo dejas pasar, seguro que más vale ignorarlo esta vez para estar bien con esa persona, ¿no?, ¿para qué confrontar lo que no te parece?

Pues, obviamente no. Dejar que se cuelen las cosas que no toleras no fortalece una relación, la destruye. La víctima que lo permite es tan culpable y hace tanto daño a la relación como el que abusa.

Debes tener un alto estándar de merecimiento, de integridad y dignidad, y si ese estándar, no cabe en tu relación, es que no debes estar en esa relación. Así, tajante. Contigo sólo se deben poder establecer relaciones por las muy buenas, y si no, pues no.

Que “es que entonces podría perder a esa persona”, pues piérdela. Es en serio, piérdela. Hay muchas personas que vas a tener que perder en la vida para no terminar perdiéndote a ti. Hay personas que tienes que perder en la vida para ganarte a ti.

El segundo, sobre insistir. Cualquier cosa que metafóricamente encaje con “recargarte sobre una persona”, tipo, la invitas a cualquier cosa, no responde, no corresponde, no da alternativas, no te invita de vuelta, y aunque no, lo dejas pasar, y ahí estás otra vez, insistiendo.

Una, dos veces, ok, puede que esté ocupada, pero, ¿más?, ¿neta no te queda claro que si esa persona quisiera corresponderte, lo haría?, porque sí, si quisiera corresponderte, lo haría. Si el desinterés se nota, el interés también.

Lo que pasa es que tú no lo quieres entender. Tú crees que a base de insistencia podría funcionar, pero, te diré algo: Lo que obtengas de una persona, no atrayéndola sino insistiendo, lo vas a tener que sostener insistiendo.

¿Quieres eso?, ¿sostener insistiendo?, ¿verdad que no?, ¿verdad que no quieres ser el único cargando galoncitos de combustible a todos lados para alimentar una relación que no avanzaría si no insistes?

Un segundo mensajito que no es respondido, una segunda invitación que no es aceptada o devuelta, una segunda vez que te posponen o algo, y, a la chingada, real.

No pienses que estás siendo mamón, o intolerante, o ególatra, ¿quién te dijo a ti que respetarse a sí mismo y decidir bien qué mereces y qué no, es ser mamón?, y aun si lo fuera, vale más ser mamón, que pendejo.

Yo claramente dije que por las muy buenas, bien, y si no, no, ¿cierto? Y no es que seas mamón, es que, ¿quieres tener un alto concepto de ti mismo y un alto estándar de merecimiento, o no?

El tercero, priorizar a esa persona, tanto, como a tus prioridades vitales o principales, sobre todo si esa persona no se ha ganado ese lugar.

A ver. Si estás decidiendo entre ir al cine con tus amigos, o con él o ella, se vale. Si estás decidiendo entre hacer tu plan o el de esa persona, se vale. Si estás decidiendo entre hacer lo de siempre o algo nuevo con esa persona, se vale.

Pero… Si estás decidiendo entre ir a tus clases o faltar por esa persona, ni madres. Si estás decidiendo entre el cumpleaños de tus padres, la graduación de un hermano, tu trabajo importante, o esa persona, ni madres.

Si estás decidiendo cualquier cosa que signifique abandonar aunque sea un poco tus prioridades más importantes por alguien que no se ha ganado ser una de ellas, ni madres.

No atraerás a nadie si no eliges una y otra y otra vez en primer lugar todo aquello que te construye y que forma parte importante de ti y tu vida.

Ahora, con todo esto, ¿estoy diciendo entonces que debes ser envidioso de ti, que no darás demostraciones de interés y de afecto, que debes ser frío, seco, algo parecido?, pues yo no he dicho nada de eso, espero que ni lo pienses.

Lo que sí digo, es que si tuvieras que bajar tu estándar de merecimiento, o abandonar tu dignidad, tus valores, tu integridad, o a ti mismo, aunque sea un poco, para ir detrás de alguien, esa es clara señal de que no debes ir ahí.

Recuérdalo muy bien: Contigo, por las muy buenas, sí, pero si no es por las muy, muy buenas, contigo, no existe forma, y si te van a tachar de algo por eso, no está mal que te tachen de mamón.

Ahora. Ojalá que no, pero puede que no concibas lo que estoy diciendo, puede que real no te entre en la cabeza, quizás no concibas una relación donde no tengas que estar esforzándote, insistiendo por el interés y la atención de una persona.

Si esto pasa, puede que ya hayas permitido tratos injustos, ya los aceptaste, ya estás ahí, y no le quieres mover porque al menos en el fondo reconoces que así es, pero, ¿cómo vas a amar más tu alto estándar de merecimiento si no le conoces?

También podría ser que aún no tienes una verdadera alta estima por ti, puede que no seas consciente de tus cualidades valiosas, o puede que seas consciente de que ahora mismo no las tienes o no te sientes orgulloso de ti.

Entonces tu problema no serían otras personas. Tu problema eres tú, y mientras no cambies eso, lo mismo te ocurrirá otra vez, cada vez. ¿Lo aceptas, te conformas con eso, o es hora de cambiarlo?

¿Y si pudieras ganarte un lugar en tu mente dónde poder decir “tengo dignidad, tengo un alto estándar de merecimiento, merezco amor, merezco relaciones recíprocas y equilibradas dónde sentirme querido y correspondido”?

Pues no lo vas a conseguir pensándolo, deseándolo, idealizándolo, diciéndolo o soñándolo. Lo vas a conseguir moviendo ese entumido, escurrido, aplanado trasero y haciendo todo lo que sea necesario por ti.

Superarte no tiene que ver con tus deseos, con el universo y sus energías, con ser especial… Deja de tragarte cuentos bonitos inútiles.

Superarte sólo tiene que ver con disciplina, con trabajo, con amor propio convertido en acciones, con vencer tu apatía y tus miedos, con estar dispuesto a invertir en ti, sobre todo. ¿Lo estás?